Conócenos
Dos caminos, una idea.
Somos Liam y Clara. Pareja, ahora también matrimonio, y fundadores de Esavelle.
Una empresa familiar en el sentido más literal: empezó en casa, sigue en familia y muchas decisiones importantes aún se toman alrededor de una mesa.
Él es australiano. Ella es de Madrid. Y aunque eso suena exótico, en el día a día significa cosas muy concretas: una mezcla curiosa entre calma y carácter, entre pensar las cosas dos veces… y lanzarse sin pensarlo demasiado.
Después de más de diez años trabajando por cuenta ajena, nos dimos cuenta de algo bastante simple: estábamos dedicando nuestra energía a proyectos ajenos mientras el nuestro seguía esperando turno. Así que decidimos parar, pensar y hacerlo bien.
Viajamos, vivimos fuera, aprendimos mucho y en 2017 dimos el paso. Así nació Esavelle. Pequeño, sin prisas y con una idea clara: crear una marca con personalidad, cuidada y con alma.
El nombre tiene su historia.
Esavelle se pronuncia “esavél”, suave, elegante… y no, no se pronuncia con doble ele (lo aclaramos porque siempre hay alguien que lo intenta). Es de esos nombres que se dicen mejor de lo que se leen.
Viene de Isabel, un nombre muy ligado a nuestra historia, pero pasado por ese filtro natural que se crea cuando mezclas España y Australia. Durante una etapa viviendo en Perth, había un sitio al que volvíamos una y otra vez: un pequeño restaurante de cocina española que se llamaba Isabel. Para nosotros era un pedacito de casa al otro lado del mundo. De ahí salió la idea: tomar algo muy nuestro, hacerlo viajar, suavizarlo, transformarlo… y así nació Esavelle. Una mezcla perfecta entre raíces españolas y espíritu australiano.
Empezamos de forma sencilla. Pocas piezas, mucho mimo y muchas horas detrás. Luego llegó lo que llegó a todo el mundo: el COVID. Una pausa forzada, muchas dudas y, curiosamente, una oportunidad para repensarlo todo. Ajustamos, aprendimos, cambiamos y salimos más fuertes.
Con el tiempo el proyecto fue creciendo. Primero apareciendo aquí y allá, después dando el paso a tener nuestra propia tienda física, un espacio pensado para disfrutar la marca con calma, tocar, probar y sentirse a gusto. Paralelamente, la tienda online empezó a cobrar cada vez más importancia, hasta convertirse en una parte clave de Esavelle.
Hoy Esavelle es el resultado de todo ese recorrido: viajes, errores, aprendizajes, decisiones valientes y muchas conversaciones largas. Diseñamos con intención, elegimos tejidos con cuidado y buscamos que cada prenda tenga algo especial, sin estridencias y sin prisas.
Nos encanta cuando alguien entra, prueba algo casi por curiosidad y sale convencida. Cuando se lo pone y siente que encaja. Cuando no necesita explicarlo demasiado, solo sabe que le queda bien.
Nada de esto sería posible sin el equipo que nos acompaña. Personas de confianza, comprometidas y con el mismo cuidado por los detalles que nosotros. Esavelle no sería lo que es sin ellos.
Gracias por formar parte de esta historia.
Ahora ya sabes un poco más de quiénes somos y de dónde venimos.
Un abrazo,
Clara y Liam